Dra. Yennifer PascalisNutrición clínica y metabolismo

Por qué no bajo de peso aunque haga dieta: 6 causas médicas

Si dices "no bajo de peso aunque haga dieta", casi nunca es falta de esfuerzo. Estas son las seis causas médicas que reviso en consulta y cómo detectarlas.

Cinta métrica enrollada junto a un cuaderno y una pluma sobre un escritorio claro
En este artículo
  1. 1. Resistencia a la insulina: la causa más común del “no bajo de peso aunque haga dieta”
  2. 2. Tiroides lenta
  3. 3. Medicamentos que suben de peso
  4. 4. Déficit demasiado grande y pérdida de músculo
  5. 5. Sueño corto y estrés sostenido
  6. 6. Ovario poliquístico y otras causas hormonales
  7. ¿Cuándo acudir a consulta?

“No bajo de peso aunque haga dieta” es la frase que más escucho en la primera consulta, y casi siempre viene acompañada de culpa. La realidad es otra: cuando alguien come menos durante semanas y la báscula no se mueve, lo más probable es que haya una causa médica de por medio. El cuerpo no es una calculadora de calorías; es un sistema hormonal que decide cuánto guardar y cuánto gastar, y hay al menos seis condiciones frecuentes que inclinan esa decisión hacia guardar.

1. Resistencia a la insulina: la causa más común del “no bajo de peso aunque haga dieta”

La insulina es la hormona que lleva la glucosa (el azúcar de la sangre) a las células. Cuando las células dejan de responder bien, el páncreas produce más para compensar. Y la insulina alta tiene un efecto directo: le ordena al cuerpo almacenar grasa y le impide usarla como energía. Puedes estar en déficit de calorías y aun así tener la puerta de salida de la grasa medio cerrada.

Se sospecha cuando hay hambre a las dos horas de comer, sueño después de la comida, antojo de dulce que no se calma, grasa concentrada en el abdomen y manchas oscuras en cuello o axilas. Se confirma con glucosa e insulina en ayunas, que muchos chequeos generales no incluyen. Aquí explico más sobre la resistencia a la insulina y su tratamiento.

2. Tiroides lenta

El hipotiroidismo (una tiroides que produce menos hormona de la que debería) baja el metabolismo basal, que es la energía que gastas en reposo solo por estar viva. Con la tiroides lenta, el cuerpo gasta menos, retiene más líquido y se siente cansado y frío. Es más común en mujeres y después de los 35 años.

Se detecta con TSH y T4 libre en sangre. No es la causa más frecuente, pero cuando está y no se trata, ninguna dieta funciona bien.

3. Medicamentos que suben de peso

Algunos tratamientos necesarios tienen como efecto secundario el aumento de peso o el freno para bajar: ciertos antidepresivos, algunos anticonceptivos hormonales, corticoides, medicamentos para la migraña o la epilepsia, y varios para la diabetes tipo 2 de generaciones anteriores. Nunca sugiero suspenderlos por cuenta propia. Lo que hago es revisarlos con la paciente y, si hace falta, coordinar con su médico tratante para buscar una alternativa o ajustar el plan a esa realidad.

4. Déficit demasiado grande y pérdida de músculo

Parece contradictorio, pero comer muy poco también frena la pérdida de peso. Cuando el déficit es extremo, el cuerpo interpreta escasez, reduce el gasto de energía y empieza a consumir músculo en lugar de grasa. Como el músculo es el tejido que más calorías quema, cada dieta agresiva deja el metabolismo un poco más lento que la anterior. Es el patrón clásico de quien ha hecho “todas las dietas” y hoy sube de peso comiendo menos que hace diez años.

En consulta lo veo en el InBody, el estudio de composición corporal: personas con peso estable durante meses, pero con menos músculo y más grasa que al inicio. La báscula no lo muestra; la composición sí.

5. Sueño corto y estrés sostenido

Dormir menos de seis horas altera dos hormonas del apetito: sube la grelina, que da hambre, y baja la leptina, que da saciedad. Al día siguiente el cuerpo pide más carbohidratos y gasta menos. El estrés crónico hace algo parecido a través del cortisol, que favorece la grasa abdominal y el hambre por la tarde-noche.

No es un detalle menor. En estudios clínicos, las personas que duermen poco pierden menos grasa con la misma dieta que quienes duermen bien. Si el sueño está roto, lo atiendo como parte del tratamiento, no como un consejo al final.

6. Ovario poliquístico y otras causas hormonales

El síndrome de ovario poliquístico afecta a una de cada diez mujeres y viene casi siempre con resistencia a la insulina. Ciclos irregulares, acné y vello grueso son las pistas visibles; el peso que no baja es la invisible. Otras causas menos comunes son el exceso de cortisol, la prolactina alta y la perimenopausia, en la que la caída de estrógenos redistribuye la grasa hacia el abdomen. Cada una tiene su estudio y su tratamiento; ninguna se resuelve con más restricción.

¿Cuándo acudir a consulta?

Si llevas más de dos meses cuidando lo que comes sin cambios en la báscula ni en las medidas, si notas que subes de peso comiendo lo mismo de siempre, o si tienes antecedentes familiares de diabetes, tiroides o síndrome metabólico, es momento de dejar de probar dietas y empezar a buscar la causa. Una valoración completa incluye historia clínica, InBody y laboratorios dirigidos; con eso se sabe qué está frenando y qué tratamiento tiene sentido, ya sea alimentación, medicamentos como los GLP-1 con valoración y receta, o una combinación.

Lo que sí te puedo decir desde ahora es que no es falta de voluntad. Si quieres que lo revisemos, puedes agendar una consulta en línea o en consultorio en Monterrey.

Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual. Escrito y revisado por la Dra. Yennifer Pascalis Orozco, cédulas 7308401 y 201908355.

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