Qué incluye la primera consulta de nutrición clínica
La primera consulta de nutrición clínica dura cerca de una hora: historia clínica, InBody, laboratorios y plan inicial. Te cuento paso a paso qué pasa.

En este artículo
La primera consulta de nutrición clínica dura entre 50 y 60 minutos y tiene cuatro partes: una historia clínica completa, la medición de tu composición corporal con InBody, la revisión de tus laboratorios y un plan inicial que sale de todo lo anterior. No es una consulta en la que te pesan, te dan una hoja de dieta y te citan en quince días. Es el momento en que se averigua por qué tu cuerpo está donde está, y por eso es la más larga de todo el tratamiento.
Antes de la primera consulta de nutrición: qué traer
Para aprovechar la consulta, pido tres cosas. Primero, laboratorios recientes si los tienes, de los últimos tres a seis meses; si no los tienes, no importa, los solicitamos ese día. Segundo, la lista de medicamentos y suplementos que tomas, con dosis. Tercero, si usas anticonceptivos o tienes estudios previos como ultrasonidos o perfiles hormonales, tráelos también.
Para el InBody, lo ideal es venir con tres o cuatro horas de ayuno, sin haber hecho ejercicio intenso ese día y sin haber tomado alcohol la noche anterior. Así la medición de agua y músculo es confiable. Si la consulta es en línea, el proceso cambia un poco y lo explico más abajo.
Primera parte: la historia clínica
Es la conversación más larga y la que más información da. Repasamos tus antecedentes familiares (diabetes, tiroides, hipertensión, obesidad), tus enfermedades previas y actuales, cirugías, y en mujeres, cómo son tus ciclos menstruales y si has tenido embarazos o diabetes gestacional.
Luego hablamos de tu historia con el peso: desde cuándo subiste, qué has intentado, qué funcionó y qué no, y si has recuperado lo perdido. También de cómo duermes, cuánto estrés cargas, cómo es un día normal de comida y a qué hora te da más hambre. Todo esto tiene valor clínico. Dormir cinco horas o tener hambre intensa a media tarde son pistas de lo que está pasando con tus hormonas, no detalles de estilo de vida.
En esta parte reviso también señales físicas: manchas oscuras en cuello o axilas, distribución de la grasa, presión arterial. Con eso ya tengo una hipótesis de trabajo antes de ver un solo número.
Segunda parte: InBody, la composición corporal
El InBody es un análisis de composición corporal que en menos de un minuto separa tu peso en músculo, grasa y agua, y muestra cuánta grasa hay en el abdomen (la visceral, que rodea los órganos). Se hace descalza, de pie, sosteniendo unos electrodos. No duele ni tiene radiación.
Importa más que la báscula por una razón simple: dos personas con el mismo peso pueden tener cuerpos muy distintos. Una paciente de 70 kilos con buen músculo y poca grasa visceral está en una situación diferente a otra de 70 kilos con poco músculo y grasa concentrada en el abdomen. El tratamiento es distinto para cada una, y el progreso se mide de forma distinta. A lo largo del seguimiento, el InBody nos dice si lo que estás perdiendo es grasa o músculo, que es la diferencia entre bajar de peso bien o mal.
Tercera parte: laboratorios
Si trajiste estudios, los interpretamos juntas. Si no, los solicito ese día. Los básicos para una primera valoración son glucosa e insulina en ayunas, hemoglobina glucosilada (el promedio de glucosa de tres meses), perfil de lípidos (colesterol y triglicéridos), pruebas de función del hígado y perfil tiroideo. Según tu historia, puedo agregar vitamina D, ferritina, ácido úrico o un perfil hormonal si sospecho ovario poliquístico.
Con glucosa e insulina se calcula el índice HOMA, que mide qué tan bien responden tus células a la insulina. Es uno de los datos que más cambia el rumbo del tratamiento y uno de los que casi nunca vienen en los chequeos generales. Aquí explico más sobre la resistencia a la insulina y por qué la busco desde el primer día.
Cuarta parte: el plan inicial
Al final de la primera consulta sales con tres cosas claras. Un diagnóstico o una hipótesis fuerte de lo que está pasando. Un plan de alimentación inicial adaptado a tus horarios, tus gustos y tu situación médica, que no es una dieta de hoja impresa sino una forma de ordenar comidas que no disparen la insulina y conserven el músculo. Y una decisión sobre el tratamiento médico: si por tu índice de masa corporal, tus laboratorios y tu historia está indicado un GLP-1 como Mounjaro o semaglutida, lo platicamos con calma, revisamos contraindicaciones (embarazo, lactancia, antecedentes específicos) y, si procede, se prescribe con receta y con un esquema de inicio y ajuste de dosis.
Cuando faltan laboratorios, el plan de alimentación empieza ese mismo día y la decisión sobre medicamento se toma en cuanto llegan los resultados, sin esperar a la siguiente cita.
Si la consulta es en línea
La consulta en línea es por videollamada y cubre las mismas cuatro partes. La historia clínica y la revisión de laboratorios se hacen igual; los estudios se envían por adelantado. Para la composición corporal, si tienes acceso a un InBody en un gimnasio o laboratorio cerca de ti, lo tomamos como base; si no, trabajamos con peso, medidas y fotos de seguimiento, que también permiten ver el progreso. La receta, cuando aplica, se envía de forma digital.
¿Cuándo acudir a consulta?
Si llevas tiempo pensando en atenderte y lo has pospuesto porque no sabes qué esperar, esta es la respuesta: una hora de conversación, una medición y una revisión de estudios, sin juicios. Vale la pena especialmente si tienes laboratorios fuera de rango, un diagnóstico metabólico o varios intentos de bajar de peso que no se sostuvieron.
Puedes agendar tu primera consulta en Monterrey o en línea desde la página de contacto. A partir de ahí, el seguimiento es mensual y cada cita construye sobre lo que se vio en la primera.
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual. Escrito y revisado por la Dra. Yennifer Pascalis Orozco, cédulas 7308401 y 201908355.



